diumenge, 30 d’octubre de 2011

Halloween o Tots Sants

A quina festa juguem?.


Supose que açò ja està més que debatut, opinat, publicat i en certa manera assumit. No val la pena seguir amb un tema a què ja s'ha dedicat qualsevol classe de raonaments, tots ells, per a desterrar un costum americà dels EUA. Però, que?. Com renunciarem a un costum tan, guai!. Tan del primer món. Nosaltres,  els del miracle de la rajola buida i de molt de fust. O celebrem com els rics.
I resulta que ens hem oblidat de la tradició, que és la de recordar als nostres avantpassats, la d'honrar la seua memòria, la de tindre, per un dia, un record per a aquells que ens van precedir.
Segurament em repetisc, però no per això ho calle. Hem arribat a un punt en què ens avergonyix la mort. Hem desplaçat un dels actes suprems de la vida dels sers vius i del ser humà molt en particular, per ser racional, en un acte, que millor que no es veja. Millor si no se'l dic. Millor que ……
La mort és una vergonya, perquè amb ella no podem. Per això amaguem el nostre fracàs. No podem amb tot. Som finits. Això no ens agrada, això ho empaquetem i com més prompte millor que desaparega el senyal. I si el pobre finat ha tingut la desgràcia de tindre'ns un poc retinguts, a causa del seu procés de desaparició, pena se sent, però descans més. I el més greu és que als nostres fills els hem transmés eixa insensibilitat, eixa fredor, eixe, açò no és, no passa, no existix. Ja rebrem en les nostres pròpies carns el rebot.
Jo, que també soc i estic amb els temps, també m'acuse d'esta indiferéncia. Però, com no, pense en el final, no tant, però sí en algun moment i crec que no ho tem com a tal.  Però si tem l'amor  o desamor dels meus cuidadors, pense en la pietat o no dels que m'hauran de procurar-me una mort digna, i pense que la mort no és el finalNo em pregunten el final de que. No el se.
Quan vaig fer el servici militar, el toc d'oració, era un moment, per a mi molt sentit. Recordava els meus familiars vius i lluny i als meus familiars lluny i morts. Des de llavors eixe toc ho associe a la festa de Tots Sants.
Però, sent totalment contrari a l'existència d'exèrcits amb armes, he de dir que un himne de l'exercite és de les poques marxes, cançons, balades, regetones, valsos, simfonies, etc, que em transporten i posen el borrissol eriçat, m'emocionen, em transporten al cementeri on em negue a anar.  Desde 1982, l'exèrcit espanyol adopta com a himne als caiguts (TOTS), la cançó cristiana composta per un sacerdot, amb un ampli currículum de cançons religioses famoses, “La mort no és el final”, de la que només transcriuré la tornada, que m'he permés transformar en un vídeo de flors i albes:

Quan la pena ens aplega
Per un germà perdut,
Quan l'adéu dolorit
Busca en la Fe la seua esperança.
En la teua paraula confiem
Amb la certesa que tu
Ja li has tornat a la vida,
Ja li has portat a la llum.
Ja li has tornat a la vida,
Ja li has portat a la llum.

Crec que l'esperit de la lletra pot ser assumible per quasi tots, i en el moment suprem, per tots els que arriben conciens. Perquè, si de quelcom estic segur, és que per molt de disfressa d'Halloween que em posen per davant, recordaré els meus amics i familiars, escoltaré eixe himne i no dubte que ja han arribat a eixa LLUM.
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Halloween
Todos los Santos.
¿A que fiesta jugamos?.
Supongo que esto ya está más que debatido, opinado, publicado y en cierto modo asumido. No vale la pena seguir con un tema al que ya se ha dedicado toda clase de razonamientos, todos ellos, para desterrar una costumbre americana de los EUA. Pero, de que?. Como vamos a renunciar a una costumbre tan, ¡guay!. Tan del primer mundo. Nosotros,  los del milagro del ladrillo hueco y de mucho fuste, celebramos como los ricos.
Y resulta que nos hemos olvidado de la tradición, que es la de recordar a nuestro antepasados, la de honrar su memoria, la de tener, por un día, un recuerdo para aquellos que nos precedieron.
Seguramente me repito, pero no por eso me lo callo. Hemos llegado a un punto en que nos avergüenza la muerte. Hemos desplazado uno de los actos supremos de la vida de los seres vivos y del ser humano muy en particular, por ser racional, en un acto, que mejor que no se vea. Mejor si no se lo digo. Mejor que ……
La muerte es una vergüenza, porque con ella no podemos. Por eso escondemos nuestro fracaso. No podemos con todo. Somos finitos. Eso no nos gusta, eso lo empaquetamos y cuanto antes que desaparezca la señal. Y si el pobre finado ha tenido la desgracia de tenernos un poco retenidos, debido a su proceso de desaparición, pena se siente, pero descanso más. Y lo más grave es que a nuestros hijos les hemos transmitido esa insensibilidad, esa frialdad, ese, esto no es, no pasa, no existe. Ya recibiremos en nuestras propias carnes el rebote.
Yo, que también corro con los tiempos, también me acuso de este desapego. Pero, como no, pienso en el final, no tanto, pero sí en algún momento y creo que no lo temo como tal.  Pero si temo el  amor o desamor de mis cuidadores, pienso en la piedad o no de los que me tendrán que procurarme una muerte digna, y pienso que la muerte no es el final.
No me pregunten el final de que. No lo se.
Cuando hice el servicio militar, el toque de oración, era un momento, para mi. muy sentido. Recordaba a mis familiares vivos y lejos y a mis familiares lejos y muertos. Desde entonces ese toque lo asocio a la fiesta de Todos los Santos.
Pero, siendo totalmente contrario a la existencia de ejércitos con armas, tengo que decir que un himno del ejercito es de las pocas marchas, canciones, baladas, regetones, valses, sinfonías, etc, que me transportan y ponen el vello erizado, me emocionan, me transportan al cementerio donde me niego a ir.  Este 1982, el ejército español adopta como himno a los caídos (TODOS), la canción cristiana compuesta por un sacerdote, con un amplio curriculum de canciones religiosas famosas, “La muerte no es el final”, de la que solo trascribiré el estribillo que me he permitido transformar en un video de flores y amaneceres:

Cuando la pena nos alcanza
por un hermano perdido,
cuando el adiós dolorido
busca en la Fe su esperanza.

En Tu palabra confiamos
con la certeza que Tú
ya le has devuelto a la vida,
ya le has llevado a la luz.
Ya le has devuelto a la vida,
ya le has llevado a la luz.
Creo que el espíritu de la letra puede ser asumible por casi todos, y en el momento supremo, por todos los que lleguen lucidos. Porque, si de algo estoy seguro, es que por mucho disfraz de Halloween que me pongan por delante, voy a recordar a mis amigos y familiares, voy a escuchar ese himno y no dudo de que ya han llegado a esa LUZ.

2 comentaris:

Vicent Ibañez ha dit...

L´amic Jaime Gonzalez diu en un correu:
Muy estimado Vicente:

Sigo recibiendo tus correos con lo que con ellos adjuntas. El hecho de que no te conteste enseguida no significa, ni mucho menos, que no me acuerde de tí o que no haga mucho caso de ellos... Todo lo contrario.

La verdad es que siempre estoy muy ocupado y no accedo con frecuencia a mi correo.

Espero que estés bien de salud y que vayas controlando tu enfermedad. No sé si todavía estás "al pié del cañón" en tu trabajo, pero, de todas formas, veo que tienes tiempo para hacer lo que haces en tus páginas de Internet.

Una vez más, quiero decirte que, no solamente me gusta cuanto en ellas dices y acompañas, sino que me emocionan profundamente, y eso que no soy lo que se suele decir "de lágrima fácil". Pero la realidad es que a veces una foto del amanacer en Xávia, las hermosísimas y ¡ actuales¡ canciones de Raimon o Paco Muñoz o el tremendo "No más lágrimas" me dejan muy impresionado.

Te animo a que sigas por ese camino: tú te enriquecerás y a nosotros, los que te conocen, te siguen y son - somos - tus amigos, todavía más.

Recibe un muy fuerte abrazo

Jaime

Vicent Ibañez ha dit...

La meua cosina Mariate diu en un correu:
Hola, primo.
¡Qué bonito! ¡Qué precioso! ¡Qué momentos hermosos e intensos debiste de haber vivido!
Ya sabes que -aunque no tengo una buena explicación para convencer de ello a nadie a estas alturas del sigloXXI- por lo general no soy muy aficionada a estas formas de comunicación moderna... me estoy haciendo mayor. No te tomes, pues, a mal, que no suela acusar recibo. Pero valga esta vez para darte las gracias por todo lo que envías, y que disfrutamos. Me alegra también, y sobre todo, ver que estás en plena fase creativa, faceta tuya que desconocía por completo y que ya nos llevas descubriendo hace algún tiempo. Recuerdo que te dije un día por teléfono que lo que haces es en verdad extra-ordinario, y que merece la pena que sea difundido. ¿Has adelantado algo con los del Ayuntamiento?
Enhorabuena, primo, gracias otra vez, y suerte, y adelante.
Besos
Mariate

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